Durante meses, cuando una campaña rendía por debajo, mirábamos el copy. Después de más de 5.500 campañas, empezamos las revisiones dos capas antes.
El copy es la forma en que presentas un mensaje. Ese mensaje tiene que ser relevante para quien lo recibe. Y para que sea relevante, la segmentación tiene que ser estrecha y precisa.
Ahí es donde empieza la revisión.
Estrechar la segmentación significa escribir a un grupo específico dentro del ICP: un conjunto de empresas y destinatarios que comparten una situación concreta. Se define cruzando dos ejes.
Atributos de la empresa: sector, subsector, servicio, tipo de clientes, tamaño, momento operativo.
Atributos del destinatario: departamento, rol, función.
Cada cruce define un grupo, y cada grupo pide su propio mensaje. El reto real es saber qué combinaciones son relevantes.
Un mensaje funciona cuando quien lo lee reconoce su situación en él. Si el segmento es demasiado amplio, no conecta con nadie en particular, por muy bien escrito que esté.
La segmentación decide con quién hablamos y sobre qué. El copy decide cómo lo decimos.
Después de iterar sobre miles de campañas, la asimetría está clara: una segmentación bien elegida sostiene un copy medio. Un copy excelente no salva una mala segmentación.

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