El outbound para servicios financieros es otro juego.
Lo que nos han enseñado más de 105.000 correos vendiendo financiación:
La primera barrera es el vocabulario.
Palabras como "préstamo", "crédito", "inversión" o "dinero" se marcan con más dureza que el vocabulario B2B habitual. El correo del sector financiero acaba en spam alrededor de un 15% más que el de otros sectores B2B (datos de Litmus).
La segunda barrera es el comprador.
Los directores financieros evalúan riesgo para ganarse la vida. Leen una promesa inflada igual que leen una operación poco sólida: como una razón para decir que no.
Ninguna de las dos es un problema de canal. Las dos son problemas de mensaje: las mismas reglas aplican en email y en LinkedIn.
Después de más de 105.000 correos en frío vendiendo financiación, sobrevivieron tres reglas de mensaje:
Abrimos con el problema, no con el producto. Un director financiero que convive con plazos de pago de 90 días reconoce su problema en una línea. El mismo correo abriendo con el producto se lee como un proveedor más pidiendo una reunión, y se borra.
Cada frase pasa una prueba: ¿diríamos esto en una reunión? El lenguaje de marketing falla dos veces aquí: los filtros lo bloquean y los compradores lo descartan.
Cada afirmación se puede comprobar. Números reales, sin promesas. En este sector, la contención se lee como credibilidad.
Tres reglas, y ninguna toca el canal.

El dueño, el director financiero o un bróker fuera de la empresa. Un mensaje escrito para uno llega como ruido a los otros dos
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Producto, oferta, segmentación, mensaje y copy. La misma tasa de respuesta baja puede venir de cualquier capa, y reescribir solo toca la más barata
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En casi todas las empresas B2B, contenido y outbound viven en salas distintas. Funcionando como un circuito, cada lado alimenta al otro
Leer →Así es como pensamos y ejecutamos. Si quieres ver cómo se aplicaría a tu caso, hablemos.